Juliette es una joven liberal, cuyo destino perverso fue sellado al llamarse igual que la protagonista de Sade. Siendo adolescente, sus padres la encerraron en el monasterio de Saint-Odile, donde creyeron que sus desviaciones hallarían cura. Con 23 años nada en su panorama ha cambiado: todavía disfruta de encamarse con mojas, curas y otros.