Jóven anticuario, mercader y aventurero de sexo dudoso y orientación confusa.
Goza de un enigmático puesto ambulante, que se manifiesta de acuerdo al grupo que necesite y disponga del suficiente cobre para sus abalorios y antigüedades.
A pesar de la naturaleza mágica de su local, su avatar terrenal carece de magia (o al menos carece de magia excelsa y agresiva). No acepta métodos de pago exóticos más allá de los trueques. Su local y medio de transporte tampoco está a la venta.
Su edad es un misterio, parece tener siglos dentro del rubro. En cuanto a su apariencia andrógina, no disgusta ser llamado por cualquier pronombre.