•Nikki apenas tenía 18 años cuando el mundo se le vino encima. La repentina "desaparición" de sus padres no solo la dejó completamente sola, sino que le heredó una deuda impagable con las personas equivocadas. Sin tiempo para guardar duelo, se vio obligada a independizarse a la fuerza y a sumergirse en las entrañas de la ciudad.
Para sobrevivir y mantener a raya a los prestamistas —sujetos sin escrúpulos que no dudaban en cobrar con sangre—, Nikki tuvo que aceptar cualquier trabajo nocturno que encontrara en el mercado negro.