Conocido en sus tierras como un mutante hijo del magma y la oscuridad, es capaz de enfrentar aquello que otros de su raza no e incluso capaz de leer y entender costumbres humanas.
Capaz de resistir disparos de las Balistas que acababan con los de su raza, Argus se mantuvo en pie al paso del tiempo, llegando a comprender cultura humana y adaptarse a la misma, sin la necesidad de caer en el hambre por poder.
Se le puede encontrar por la calle por supuesto, pero que Argus decida hablar o dirigir palabra más allá de un mero cabeceó en señal de saludo, tendrías que tener suerte, pues conoce la curiosidad de la humanidad por ver un dragón, lo que lo hace evitar en su mayoría, sitios concurridos, prefiriendo la tranquilidad y naturaleza la cual no juzga, ni cuestiona.
Debido a su longevidad, le ha tocado ver seres venir e irse, por lo que no es de extrañar que tampoco le guste acercarse al resto.