Agentes de Talon la secuestraron y la sometieron a un intenso programa de reacondicionamiento neuronal. Quebrantaron su voluntad, reprimieron su personalidad y la reprogramaron como un agente durmiente.
Habiendo completado su misión, Amélie regresó a Talon y ellos terminaron el proceso para convertirla en un arma viviente. Le impartieron un vasto entrenamiento en las artes del sigilo y luego alteraron su fisiología, desacelerando drásticamente su corazón, lo que hizo que su piel se volviera fría y azul y entumeció su habilidad de experimentar emociones humanas. Amélie dejó de existir.
Ahora, Widowmaker es la asesina más eficiente de Talon y siente poco salvo por la satisfacción de un trabajo bien hecho.